Cultura y subvenciones (@jl_hoyas)

La subvención es una intervención de fomento utilizada por las Administraciones Públicas mediante la que se entrega una cantidad de dinero a un particular, sin obligación de reembolsarlo, con el objetivo de cumplir una actividad de utilidad pública o interés social o de promoción de una finalidad pública. En España las subvenciones están reguladas a nivel estatal por la Ley de Subvenciones y por su Reglamento.

Siendo poco estrictos en la definición, también podríamos considerar subvenciones aquellas intervenciones de financiación o fomento financiadas por las obras sociales de las cajas de ahorros, en cuyos órganos de gobierno están representados los poderes públicos, e incluso podríamos señalar la existencia de otras modalidades de subvención al considerar como tales a las exenciones fiscales, las bonificaciones, o el fomento y difusión de actividades externas por parte de las Administraciones,organización, etc.

Sea de uno u otro modo, y para el caso que nos ocupa, tradicionalmente las administraciones públicas han apoyado actividades culturales mediante estas aportaciones económicas y en los últimos años la generalización de estos modos de actuación parece haberse convertido en un sistema alternativo de financiación para empresas y entidades, lo cual ha generado un procedimiento de trabajo que se ha venido en denominar “cultura de la subvención”.

Es más, muchas veces se acusa a las subvenciones de desplazar a la actividad privada, de alterar la competencia y el mercado en favor de sujetos más o menos afines a quien concede la subvención, de que los baremos para su concesión son subjetivos y su fiscalización no adecuada, e incluso de mantener de manera artificial modelos no sostenibles pero interesados.

Esta dinámica lleva a plantear una serie de preguntas: ¿En qué grado el modelo de gestión cultural de las administraciones públicas está basado en subvenciones? ¿Crean las subvenciones relaciones clientelares? ¿Se han dejado llevar las industrias culturales por un acomodamiento que ha frenado su iniciativa, modernización y búsqueda de alternativas? ¿Han caído las administraciones públicas en un modelo de gestión cultural basado en programaciones culturales “de gabinete”? ¿Se ha utilizado de manera ineficaz un instrumento cuyo enfoque de partida es positivo?

A causa de la actual crisis presupuestaria el apoyo de las Administraciones Públicas parece haber tocado fondo, con lo que las programaciones culturales se han visto recortadas y, por ende, las industrias culturales han sufrido una importante merma en sus fuentes habituales de financiación. Frente a esta circunstancia habría que valorar si estas industrias están reaccionando de manera adecuada y si, dado el caso, están sustituyendo o reordenando el origen de sus ingresos. Se podría temer, asimismo, que la escasez actual pueda ser utilizada como excusa para convertir a las subvenciones en un mecanismo selectivo dentro del mercado cultural. Sobrevive quien se adapta, y ya sabemos qué significa adaptarse.

La gestión de la cultura por parte de las Administraciones Públicas está sufriendo grandes cambios, siendo las subvenciones un importante aspecto a tratar. Y ante este proceso de mudanza debemos plantearnos, por ejemplo, si disponemos de un análisis crítico que nos permita abordarlo con éxito (probablemente no), si se han extraído conclusiones del modelo utilizado, como una valoración del impacto de las subvenciones en la configuración de un tejido cultural, o si el usuario de las actividades culturales está preparado para ser agente participativo en este proceso, suponiendo que deba serlo.

Frente a lo ya dicho parece oportuno reflexionar también sobre la continuidad y utilidad de las subvenciones en el ámbito cultural y, en su caso, sobre otras fórmulas de apoyo a adoptar. Entre esos cambios cabría analizar el destino final de las subvenciones, en términos relativos a si deben apoyar actividades concretas, o si deben dedicarse a soportar los gastos de mantenimiento y funcionamiento de los agentes culturales, o ambas cosas. Asimismo cabría estudiar si las Administraciones Públicas deberían explorar otras modalidades de fomento y apoyo como el crowdfunding o los microcréditos, por ejemplo.

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2 comments on “Cultura y subvenciones (@jl_hoyas)
  1. Carmen Ana dice:

    Buenas tardes a todos.
    Ante todo me gustaría presentarme. Mi nombre es Carmen Ana Vicente Ruiz, y asistí ayer a una conferencia sobre Twitter en empresas culturales a la que asististeis Rafa y Dolores. Fue la primera vez que oí hablar de cultura18, y me gustó muchísimo vuestra iniciativa. No sé si llego tarde a este blog y a vuestras charlas de cada lunes, pero me gustaría ofrecer mi ayuda y mi conocimiento a vuestra causa, y me encantaría poder participar en vuestros post y en el blog en general. He buscado un email a través del cual contactar con vosotros, pero no doy con ello, por lo que os dejo mi email en los datos necesarios para publicar el comentario para que me comentéis (si se puede aún), cómo participar con vosotros.

    Muchísimas gracias por la charla de ayer, vuestro trabajo y la iniciativa.

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